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Reginaldo Sandoval impulsa pacto de paz entre barras rumbo al Mundial

En un intento por cambiar la imagen de las barras del futbol mexicano y reducir la violencia en los estadios, el coordinador del Grupo Parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval…

mayo 27, 2026 · admin
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Por Bruno Cortés

 

En un intento por cambiar la imagen de las barras del futbol mexicano y reducir la violencia en los estadios, el coordinador del Grupo Parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval Flores, encabezó la firma del llamado Acuerdo de Cultura de Paz por el Deporte, un pacto de no agresión entre grupos de animación de distintos equipos de la Liga MX que busca garantizar una convivencia más segura rumbo a la Copa Mundial de Futbol 2026.

Aunque el documento no tiene efectos legales obligatorios, sí representa un compromiso político y social entre barras, legisladores y autoridades para frenar las peleas, agresiones y actos violentos que durante años han marcado algunos encuentros del futbol mexicano. En palabras simples, se trata de un acuerdo donde las porras aceptan poner reglas internas para evitar enfrentamientos y promover un ambiente más familiar dentro y fuera de los estadios.

Entre los compromisos firmados está mantener una conducta pacífica antes, durante y después de los partidos, rechazar actos de violencia, vandalismo o discriminación y respetar las medidas de seguridad establecidas por autoridades y organizadores deportivos. La intención es que la pasión futbolera no termine convirtiéndose en un problema de seguridad pública.

Durante el evento, Sandoval Flores planteó incluso la posibilidad de reunir a la Secretaría de Gobernación, a la Liga MX, a la Federación Mexicana de Futbol y a los gobiernos de las sedes mundialistas para construir una estrategia conjunta de cara al Mundial de 2026, donde México compartirá organización con Estados Unidos y Canadá. El legislador propuso también crear una especie de “barra nacional” integrada por aficionados de distintos clubes para apoyar unidos a la selección mexicana.

La discusión no es menor. Desde hace años, los episodios violentos en estadios han obligado a endurecer medidas de seguridad, limitar accesos y aumentar vigilancia. Casos como el de Querétaro en 2022 dejaron claro que el futbol puede convertirse en un foco de riesgo si no existe coordinación entre clubes, autoridades y aficionados.

Por eso, diputados del PT insistieron en que este acuerdo busca algo más profundo que una simple fotografía política. El diputado Gerardo Olivares Mejía explicó que el objetivo es demostrar que el deporte puede vivirse con intensidad sin caer en la confrontación. Según dijo, la llegada del Mundial pondrá a México bajo los ojos del mundo y el reto no solo será mostrar buenos estadios o infraestructura moderna, sino demostrar capacidad de convivencia y organización social.

En el mismo sentido, el diputado Francisco Javier Vázquez Calixto pidió a las autoridades reforzar la seguridad y garantizar condiciones adecuadas para aficionados nacionales y extranjeros durante el torneo internacional, mientras que la diputada Magdalena del Socorro Núñez Monreal afirmó que el país necesita construir una cultura de paz frente a un contexto donde la violencia se ha normalizado, especialmente entre jóvenes.

Del lado de las barras, representantes de grupos de animación de equipos como Club América, Cruz Azul, Atlas Fútbol Club y Atlante Fútbol Club reconocieron que en el pasado hubo sectores que promovieron violencia, pero aseguraron que ahora buscan cambiar esa narrativa y convertirse en parte de la solución.

Entre sus propuestas destacan reforzar reglamentos internos con cero tolerancia a la violencia, impulsar campañas de concientización entre nuevos integrantes, recuperar reuniones nacionales entre barras y permitir nuevamente el acceso de grupos visitantes a los estadios bajo esquemas coordinados de seguridad.

Más allá del discurso político, el acuerdo también refleja un tema de política pública: cómo usar el deporte como herramienta de cohesión social. Para el Congreso y el PT, el Mundial 2026 representa una oportunidad para intentar reconstruir espacios de convivencia que durante años se deterioraron por la inseguridad y la confrontación entre aficionados.