Teherán acusa a Washington de preparar ofensiva terrestre bajo fachada diplomática

La cúpula legislativa de Irán expuso este domingo lo que califica como una operación de doble vía por parte de Estados Unidos: la promoción pública de canales diplomáticos como mecanismo de distracción frente a la planificación encubierta de una invasión terrestre. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, denunció formalmente esta discrepancia entre el discurso del Departamento de Estado y las presuntas maniobras tácticas del Pentágono.

El eje de la controversia diplomática radica en un pliego de 15 exigencias presentado por Washington. Teherán ha desclasificado la existencia de esta lista, interpretándola no como un punto de partida para negociaciones bilaterales equitativas, sino como un documento de rendición forzada que busca materializar en los despachos lo que las agencias de seguridad estadounidenses no han conseguido sobre el terreno.

La revelación de Ghalibaf apunta directamente a la credibilidad de la política exterior estadounidense en Medio Oriente. Al acusar a Washington de enviar mensajes públicos de diálogo mientras diseña operaciones cinéticas en secreto, el Estado iraní justifica su negativa a participar en mesas de negociación, argumentando la carencia de garantías operativas y la mala fe de la contraparte.

El aparato militar iraní ha sido instruido para operar bajo la presunción de un ataque inminente. El discurso legislativo confirmó que las Fuerzas Armadas y los cuerpos de la Guardia Revolucionaria mantienen posiciones defensivas, anticipando el ingreso de infantería estadounidense para ejecutar una estrategia de emboscada y desgaste territorial a gran escala.

La rendición de cuentas sobre el intercambio de hostilidades en la región fue actualizada por el funcionario. Ghalibaf aseguró que las instalaciones y activos de Estados Unidos y sus aliados han sufrido daños estructurales severos debido a la precisión y continuidad de los ataques con misiles orquestados desde territorio iraní, desmintiendo la narrativa de contención pregonada por las agencias de defensa occidentales.

El Parlamento iraní también hizo público su análisis sobre el estado psicológico de las tropas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM). Las evaluaciones de inteligencia de Teherán aseguran haber detectado y documentado signos claros de pavor y vulnerabilidad entre los elementos militares estadounidenses desplegados en el perímetro regional.

Esta escalada retórica y operativa cierra temporalmente la puerta a cualquier resolución mediada. Al rechazar las 15 condiciones de Washington bajo la premisa de evitar la «humillación» nacional, el liderazgo iraní transfiere la responsabilidad de la fricción geopolítica a la Casa Blanca, advirtiendo que sus sistemas de defensa responderán con fuerza letal ante cualquier violación a su soberanía terrestre.

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