Blake Lively y Justin Baldoni: El juicio comenzará en mayo bajo condiciones estrictas
El enfrentamiento legal entre las estrellas de «It Ends With Us», Blake Lively y Justin Baldoni, ha entrado en una fase definitiva tras la intervención del juez federal Lewis Liman. En una orden emitida este 2 de abril, el tribunal de Nueva York desestimó la gran mayoría de las quejas de Lively, marcando una victoria parcial para Baldoni al eliminar las acusaciones de acoso sexual y difamación que habían dominado la narrativa pública del caso.
La decisión de Liman es el resultado de un análisis pormenorizado de los eventos ocurridos durante la preproducción y el rodaje de la película. Aunque la demanda original buscaba sancionar una conducta amplia de hostigamiento, el juez determinó que diez de los cargos no cumplen con los requisitos legales para ser debatidos frente a un jurado, limitando drásticamente el alcance de la compensación que Lively podría obtener.
Sin embargo, el tribunal validó la existencia de un conflicto real en torno a las represalias. Lively podrá proceder con sus reclamaciones de que Baldoni, en su capacidad de director y coestrella, tomó medidas punitivas contra ella tras desacuerdos en el set. Este punto es crucial, ya que el cargo de «ayudar e instigar en represalia» sugiere una red de complicidades dentro del entorno de trabajo que será desglosada en mayo.
El próximo 18 de mayo ha sido fijado como la fecha de inicio para el juicio oral. Este proceso se centrará exclusivamente en el incumplimiento de contrato y las represalias laborales. La defensa de Baldoni, que buscaba la desestimación total mediante un juicio sumario, tendrá que responder ahora por las decisiones administrativas y creativas que presuntamente afectaron el desarrollo profesional de la actriz.
Para dar seguimiento a esta resolución, el tribunal ha citado a una audiencia virtual extraordinaria esta misma noche. En este encuentro se espera que los equipos legales de ambos actores definan la lista de testigos y las pruebas documentales que serán admitidas, ahora que el espectro de la demanda se ha reducido a solo tres puntos de litigio específicos.
La orden de 152 páginas de Liman también sirve como un registro histórico de las tensiones en el set. El juez analizó intercambios de correos electrónicos, contratos de actuación y testimonios de otros miembros del equipo de producción para llegar a la conclusión de que, si bien el acoso sexual no fue probado legalmente, la gestión contractual de Baldoni dejó flancos abiertos para la interpretación judicial.
Con la eliminación de los cargos de difamación, el camino hacia el juicio se libera de la carga emocional y de imagen que implicaba probar la falsedad de declaraciones públicas. Lo que queda es una batalla técnica sobre el cumplimiento de deberes y la ética profesional en la industria del entretenimiento, donde las figuras de Lively y Baldoni serán juzgadas por sus acciones como socios comerciales y colegas.







