Deportistas con TDAH podrían tener mayor riesgo de sufrir conmociones cerebrales, revela estudio
Los deportistas que viven con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) podrían enfrentar un riesgo significativamente mayor de sufrir conmociones cerebrales durante la práctica deportiva, además de experimentar síntomas más intensos y una recuperación más prolongada, según una nueva revisión de estudios publicada en la revista Clinical and Translational Neuroscience.
Los investigadores concluyeron que el TDAH debe ser considerado un factor importante al momento de evaluar lesiones en la cabeza, ya que puede influir tanto en el diagnóstico como en el tratamiento y en las decisiones sobre cuándo un atleta puede regresar de forma segura a la competencia.
De acuerdo con los resultados, los deportistas con TDAH tienen entre 1.6 y 2.5 veces más probabilidades de sufrir una conmoción cerebral en comparación con quienes no presentan este trastorno del neurodesarrollo.
Los autores consideran que este mayor riesgo podría estar relacionado con algunas características propias del TDAH, como la impulsividad, la tendencia a asumir conductas de mayor riesgo o las dificultades para mantener la atención durante determinadas situaciones de juego.
El investigador Jeffrey Parr, profesor asociado de la Universidad del Sur de Misisipi y uno de los responsables del estudio, señaló que reconocer el TDAH como un factor que modifica la evolución de las conmociones cerebrales permitirá realizar diagnósticos más precisos, interpretar mejor los síntomas y tomar decisiones más seguras sobre el regreso a la actividad deportiva.
Además, destacó la importancia de que entrenadores, médicos y preparadores físicos conozcan qué atletas tienen un diagnóstico de TDAH para brindarles un seguimiento más adecuado.
La revisión también encontró que los deportistas con este trastorno suelen presentar síntomas más intensos tras una conmoción cerebral y requieren más tiempo para recuperarse.
En promedio, los atletas con TDAH tardan entre cuatro y seis días adicionales en recuperarse respecto a quienes no tienen este diagnóstico.
Los investigadores explican que uno de los principales desafíos es que varios síntomas característicos del TDAH, como la dificultad para concentrarse, los problemas de atención o ciertos cambios en el comportamiento, pueden parecerse a los que aparecen después de una conmoción cerebral, complicando la identificación de una nueva lesión.
Corbit Franks, profesor asistente de la Universidad de Mississippi y coautor del estudio, relató que su interés por esta investigación surgió tanto por su experiencia profesional como por su propia historia personal.
Franks explicó que fue diagnosticado con TDAH y practicó deportes como béisbol y futbol americano durante su infancia, en una época en la que las conmociones cerebrales rara vez se evaluaban de manera formal.
También recordó que, como preparador físico, observó que muchos atletas con TDAH obtenían resultados distintos en las pruebas neurocognitivas utilizadas para detectar conmociones, no necesariamente por una lesión, sino porque las características del trastorno influían en su desempeño durante los exámenes.
Esta situación puede dificultar la interpretación de las pruebas posteriores a una lesión y hacer más complejo determinar cuándo un deportista se ha recuperado completamente.
Otro de los investigadores, Jeffrey Parr, comentó que su interés aumentó cuando su hijastro, quien también tiene TDAH, sufrió un golpe en la cabeza.
Según explicó, le resultó especialmente difícil distinguir cuáles síntomas correspondían al trastorno y cuáles podían indicar una conmoción cerebral, una experiencia que refleja los retos que enfrentan muchas familias y profesionales de la salud.
Los autores consideran que estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de personalizar los protocolos médicos para los atletas con TDAH.
En lugar de aplicar el mismo procedimiento a todos los deportistas, proponen desarrollar estrategias específicas tanto para el regreso a las actividades escolares como para el retorno a la competencia deportiva.
Asimismo, plantean que futuras investigaciones deberán esclarecer por qué las personas con TDAH presentan una recuperación más lenta y cómo adaptar mejor los tratamientos para reducir riesgos y mejorar la atención médica.
El TDAH afecta aproximadamente entre el 4 % y el 8 % de los jóvenes deportistas. Paralelamente, se estima que cada año alrededor de 300 mil estudiantes de secundaria sufren al menos una conmoción cerebral relacionada con la práctica deportiva, lo que convierte este tema en una prioridad para especialistas en medicina del deporte y salud infantil.
Los investigadores concluyen que comprender las necesidades específicas de los atletas con TDAH permitirá ofrecer una atención más individualizada y segura, reduciendo el riesgo de complicaciones y favoreciendo una recuperación adecuada tras una lesión cerebral.


