Morena arrasa en BC con 43.1%; PAN se queda en 20.4%
Morena aventaja por 22.7 puntos al PAN en Baja California rumbo a 2027; el 19.6% indeciso no alcanza para una remontada.

Como cada mañana en la garita de San Ysidro o en los semáforos del bulevar 2000, el calor electoral ya se empieza a sentir en Baja California. A poco más de un año de que arranquen formalmente las campañas por la gubernatura, los números ya están cantando en la plaza pública. La última encuesta Rumbo al 2027 —levantada por Demoscopia Digital durante mayo y junio del año en curso— revela que el partido Morena se consolida como la fuerza política dominante en el estado, con una contundente preferencia del 43.1%, casi el doble del 20.4% que registra el Partido Acción Nacional, su más inmediato perseguidor en la contienda.
La brecha entre el primer y segundo lugar es de 22.7 puntos porcentuales, una distancia que, a estas alturas de la carrera electoral, los analistas políticos consideran estructuralmente difícil de revertir. En una hipotética elección celebrada hoy, la coalición de Morena con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) —los dos aliados naturales del guinda en el Congreso— alcanzaría una intención de voto conjunta del 50.4%, dejando al resto de las fuerzas en posiciones marginales.
Detrás del PAN, la dispersión de la oposición es notable. Movimiento Ciudadano apenas alcanza el 4.2%; el PVEM registra 3.7%; el PT, 3.6%; y el Revolucionario Institucional se desploma hasta un 2.5%. El resto de las opciones partidistas suman 2.9%, cifras que hablan de una oposición fragmentada sin posibilidad, por sí sola, de disputarle el primer sitio al partido oficialista.
El porcentaje de quienes aún no definen su voto es del 19.6%, una bolsa importante de ciudadanos en busca de propuestas. Sin embargo, el cálculo electoral es despiadado: aun si ese bloque entero se volcara hacia el PAN, Morena se mantendría como primera fuerza por un estrecho margen del 43.1% contra un 40%. Para alcanzar el triunfo, el PAN necesitaría no solo ganar a la totalidad de los indecisos, sino, además, arrancarle votantes a la base morenista, un escenario improbable a estas alturas.
Dentro de la contienda interna del partido guinda, el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, encabeza las preferencias entre los aspirantes con un 35.3%, de acuerdo con el mismo sondeo. Detrás aparecen la senadora Julieta Ramírez Padilla con 20.7% y la alcaldesa de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz, con 16.4%. No obstante, en mediciones alternas, como la realizada por InfoPoint entre el 15 y 21 de mayo mediante 2 mil entrevistas telefónicas, el senador Armando Ayala Robles se colocó al frente en percepción positiva entre los perfiles morenistas evaluados, alcanzando un 28% por encima de la senadora Ramírez (26%) y del propio Burgueño (21%), lo que evidencia que la interna está lejos de definirse.
En el frente opositor, la senadora Gina Cruz Blackledge aparece como la carta más visible dentro del PAN, con un respaldo del 20.4% al interior del partido, aunque la indecisión entre los simpatizantes panistas alcanza el 41.3%, reflejando que aún no hay una definición clara sobre quién encabezará la candidatura estatal. La dirigente estatal del blanquiazul, Lizbeth Mata Lozano, anunció que por primera vez se aplicarán mediciones internas y elecciones primarias para definir a los aspirantes, considerando candidaturas 100% ciudadanas y descartando alianzas electorales. Entre los nombres que han manifestado su interés figuran también el exalcalde de Tijuana Héctor Osuna Jaime, los diputados federales Eva María Vázquez y Gustavo de Hoyos Walther, este último aún militante de Movimiento Ciudadano, aunque ya suena en los pasillos del panismo como posible refuerzo.
Más allá del bronco forcejeo por la gubernatura, la elección de 2027 en Baja California incluye la renovación de las 25 diputaciones del Congreso local —17 por mayoría relativa y ocho por representación proporcional— además de los cinco ayuntamientos que conforman la entidad. Este paquete de cargos en disputa convierte a los comicios en la contienda más compleja y relevante para el estado en años recientes, y el resultado podría redefinir el mapa de poder regional de cara a la siguiente década.
El factor que podría eventualmente mover el tablero es la alta aprobación que mantiene la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien arribó al cargo en 2021 bajo las siglas de Morena. Diversos mediciones de opinión pública la ubican entre los mandatarios estatales mejor evaluados del país, lo cual funciona como un blindaje electoral para su partido en la sucesión. Sin embargo, la gobernadora ha sorteado también momentos de tensión política, como la controversia por la suspensión de su visa por parte del gobierno de Estados Unidos en 2025, así como investigaciones de la Fiscalía General de la República en contra de su exesposo, aunque sin que ello haya erosionado de manera significativa su respaldo entre la ciudadanía.
Los próximos meses serán clave en la definición de las candidaturas de los dos principales partidos. Mientras Morena busca consolidar una sucesión ordenada que garantice la continuidad de su proyecto, el PAN intentará capitalizar cualquier resquicio de descontento social, en particular en temas de seguridad, infraestructura y empleo, que según el sondeo de Cripeso son las principales preocupaciones de la población. Lo que está claro es que, al menos por ahora, Baja California pinta en el mapa político nacional como un bastión sólido para el partido guinda, donde la maquinaria electoral del oficialismo marcha con una ventaja que parece difícil de alcanzar.
