Synthon apuesta por México para ampliar el acceso a medicamentos bioequivalentes complejos
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La farmacéutica de origen neerlandés considera al país un mercado estratégico por su tamaño y necesidades de salud.
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Apuesta por mayor competencia para reducir costos, generar ahorros al sistema de salud y llevar tratamientos a más pacientes.
México ocupa un lugar estratégico en los planes de Synthon, farmacéutica especializada en el desarrollo de medicamentos bioequivalentes complejos, que busca ampliar su presencia en el país y contribuir a que más pacientes tengan acceso a tratamientos de calidad a precios asequibles.
Para Dominique van de Kamp, responsable global de litigios de propiedad intelectual de la compañía, el potencial mexicano va mucho más allá del tamaño del mercado. El país enfrenta importantes necesidades de atención médica y, al mismo tiempo, el desafío de utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles para salud. “México es muy importante para nosotros. Es un mercado grande y queremos contribuir a mejorar la vida de los pacientes, facilitándoles el acceso a medicamentos bioequivalentes asequibles. Esa es nuestra misión global y, definitivamente, también nuestra misión en México”, afirmó.
Synthon, fundada en 1991 en los Países Bajos, cuenta actualmente con más de 2 mil colaboradores a nivel mundial y ha construido su estrategia alrededor de los llamados bioequivalentes complejos. A diferencia de productos más sencillos de replicar una vez concluido su periodo de protección, estos medicamentos requieren resolver retos científicos, de manufactura, bioequivalencia y propiedad intelectual antes de poder llegar al paciente.
La compañía puede comenzar a trabajar en un medicamento entre seis y siete años antes del vencimiento de la patente correspondiente, periodo en el que sus equipos estudian tanto las características científicas del producto como el entramado de patentes que lo protege.
Innovación y acceso, un equilibrio necesario
Para Synthon, el desarrollo de medicamentos bioequivalentes no debe entenderse como una posición contraria a la innovación farmacéutica. Van de Kamp sostiene que las patentes que protegen innovaciones legítimas deben respetarse. El problema surge cuando determinadas protecciones retrasan la entrada de competencia genérica aun cuando existen elementos para cuestionar su validez.
“Cuando una patente protege una verdadera invención, respetamos plenamente esos derechos de propiedad intelectual”, señaló. Sin embargo, existen casos en los que la compañía considera que una patente “no debió concederse” y puede recurrir a mecanismos legales para cuestionarla.
La entrada de medicamentos bioequivalentes permite reducir costos de tratamiento y liberar recursos para atender a más personas o financiar nuevas terapias e innovación. “Todas las personas tienen derecho a recibir tratamiento, sin excepción”, afirmó. En su momento, nuestro CEO, Anish Metha, lo expresó con claridad: “ninguna familia debería tener que decidir entre pagar un medicamento o cubrir gastos básicos como comer o vestirse”.
El interés en México
Synthon mantiene su interés en México y considera que un país de más de 130 millones de habitantes, con importantes necesidades de atención y presión sobre los presupuestos sanitarios, representa un mercado natural para medicamentos capaces de generar alternativas de menor costo.
“México representa una oportunidad muy relevante para ampliar el acceso a medicamentos bioequivalentes complejos y generar un impacto positivo tanto para los pacientes como para el sistema de salud. Nuestro objetivo es trabajar de manera cercana con los distintos actores del sector para contribuir a que tratamientos de calidad puedan llegar a más personas de forma oportuna y asequible”, señaló Pamela Sánchez, directora de Acceso y Asuntos Corporativos de Synthon.
Uno de los desafíos en México es el sistema de vinculación entre patentes y autorizaciones sanitarias, donde los asuntos de propiedad intelectual pueden incidir directamente en el proceso para obtener una autorización de comercialización.
Desde la perspectiva de Synthon, uno de los principales problemas es el tiempo que puede transcurrir antes de que una empresa esté en condiciones jurídicas de cuestionar una patente que considera inválida. “El sistema retrasa considerablemente la llegada de los bioequivalentes al mercado mexicano y dificulta el cumplimiento de nuestra misión”, afirmó van de Kamp.
Por ello, la compañía busca mantener un diálogo con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para analizar mecanismos que permitan agilizar los procesos sin dejar de proteger las innovaciones legítimas.
La compañía también busca incrementar las visitas de sus ejecutivos globales, reunirse con especialistas y autoridades mexicanas y conocer directamente el funcionamiento del sistema nacional.
“Debemos buscar mecanismos justos para que, por una parte, los originadores sean recompensados por sus invenciones y, por otra, los fabricantes de bioequivalentes podamos lanzar medicamentos de menor costo que mejoren la vida de los pacientes y resulten asequibles para la población mexicana”, afirmó. Ese equilibrio resume la apuesta de Synthon en el país: ampliar el acceso, generar ahorros y liberar recursos que permitan al sistema de salud mexicano atender a más pacientes.


