EE.UU. exige 50% de componentes nacionales en autos para mantener aranceles bajos
Propuesta de Trump en revisión del T-MEC alteraría el suministro de autopartes en México y Canadá este 2026.

Por Juan Pablo Ojeda
El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump planteó formalmente una modificación estructural al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para exigir que el 50% de los materiales utilizados en la fabricación de vehículos provenga de empresas radicadas en Estados Unidos. La delegación comercial de Washington presentó esta postura en la Ciudad de México durante la primera ronda de conversaciones formales para la revisión del acuerdo de 2020. Bajo este esquema, solo las unidades que cumplan con dicho umbral calificarán para recibir los aranceles más bajos del pacto.
La regla de origen vigente en el texto del T-MEC establece que tres cuartas partes de un automóvil (el 75%) deben estar compuestas por piezas originarias de la región norteamericana en su conjunto. Sin embargo, el documento actual no desglosa ninguna cuota específica de contenido nacional exclusivo para el mercado estadounidense. La nueva directriz busca segmentar este porcentaje regional, obligando a los ensambladores a modificar sus cadenas de proveeduría global para incorporar insumos de origen estadounidense.
A la par del requisito del 50% de contenido estadounidense, el equipo negociador de Washington prevé proponer un incremento general en la cantidad de contenido regional, superando el tope del 75% pactado originalmente. El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que las modificaciones propuestas incluirán el diseño de nuevos gravámenes para las mercancías terminadas en México y Canadá que no se alineen con los nuevos parámetros, con el objetivo explícito de redirigir la inversión hacia la planta productiva de EE.UU.
El endurecimiento de las reglas de origen automotrices impactará directamente los costos operativos de las plantas de ensamble en territorio mexicano y canadiense. El informe de The Wall Street Journal apunta que los fabricantes de automóviles que operan en México para abastecer el mercado estadounidense enfrentarán severas dificultades técnicas para cumplir con la cuota del 50% de piezas norteamericanas, especialmente si los plazos de transición e implementación previstos en las mesas de negociación resultan acelerados.
Los flujos logísticos del sector automotriz resentirán la división geográfica del suministro de autopartes en el corto plazo. Mientras que las terminales en México operan bajo un modelo de proveeduría diversificado que incluye componentes asiáticos y europeos integrados regionalmente, la restricción estadounidense forzará una sustitución de importaciones que podría elevar el costo final de ensamble, restando competitividad frente a bloques comerciales externos.
Esta primera ronda de conversaciones formales en la capital mexicana, iniciada el pasado jueves, concluye este viernes tras establecer las posiciones iniciales de los tres países de cara al ciclo de revisión de 2026. La agenda bilateral contempla una segunda fase de negociaciones el próximo mes en Washington D.C., seguida de un tercer encuentro técnico programado para el mes de julio en la Ciudad de México, donde se evaluará la viabilidad de las contrapropuestas.
La ofensiva comercial de la administración Trump ocurre meses después de que el mandatario amenazara públicamente con rescindir el T-MEC, argumentando un desbalance adverso en la balanza comercial de su país. La propuesta de Greer de fragmentar el acuerdo trilateral en dos pactos comerciales bilaterales independientes (EE.UU.-México y EE.UU.-Canadá) se mantiene como una alternativa de presión en caso de que las delegaciones mexicana y canadiense rechacen las cuotas de contenido nacional.
