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Morena aprieta a “Alito” y revive expedientes en su contra

Ariadna Montiel ligó sus viajes a Washington con investigaciones pendientes y advirtió que Morena mantendrá la presión política.

Por Redacción Síntesis Legislativa 11 de agosto de 2026 Actualizado: 11 de agosto de 2026

CIUDAD DE MÉXICO.- Morena decidió este martes no dejar pasar una sola de las visitas de Alejandro Moreno Cárdenas a Estados Unidos. La dirigencia nacional del partido convirtió los viajes del líder priista a Washington en el centro de una ofensiva política más amplia, cargada de acusaciones, referencias a investigaciones pendientes y una advertencia clara: el tema no se cerrará pronto.

Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, sostuvo que Moreno ha viajado en febrero, mayo y agosto a Estados Unidos y acusó que desde Washington ha buscado desacreditar al movimiento gobernante y promover señalamientos en su contra.

Pero la dirigente morenista fue más lejos. Planteó que detrás de esas visitas existe, desde la lectura de Morena, un intento por buscar protección política frente a investigaciones y denuncias relacionadas con el periodo de Moreno como gobernador de Campeche.

La frase que sintetizó el golpe fue directa: Morena considera que el dirigente priista busca “cubrirse de impunidad”. Se trata de una acusación política hecha por Montiel y no de una conclusión judicial, pero revela el tono que el partido pretende mantener frente a uno de sus adversarios más visibles.

Montiel recordó que desde Campeche se han impulsado denuncias por presuntos actos de corrupción y mencionó antecedentes relacionados con solicitudes para retirarle el fuero. También señaló que en abril de 2026 se habrían presentado nuevos elementos ante instancias competentes.

El siguiente capítulo, dijo, podría abrirse en septiembre.

La dirigente recordó que con el inicio del nuevo año legislativo corresponderá a la Cámara de Diputados continuar con los procedimientos que se encuentren pendientes y revisar lo que legalmente proceda.

Ese señalamiento no fue casual. Morena colocó el calendario legislativo sobre la mesa justo cuando busca exhibir una contradicción política: mientras Alejandro Moreno lleva sus denuncias al extranjero, su situación jurídica y política sigue teniendo frentes abiertos en México, según la narrativa presentada por el partido.

Montiel también hizo referencia a la detención de una persona a la que identificó como contador del hermano de Alejandro Moreno y sostuvo que ese caso está relacionado con investigaciones sobre recursos públicos y empresas vinculadas a medios de comunicación.

La dirigente utilizó ese episodio para reforzar su argumento: que las acciones de Moreno en Washington no pueden separarse, desde la óptica de Morena, de las investigaciones que han rodeado a su entorno político.

Y ahí fue donde el discurso subió de temperatura.

Montiel acusó al dirigente nacional del PRI de buscar injerencia extranjera en asuntos internos y calificó esa conducta como una traición política. De nuevo, se trata de una postura partidista, pero el mensaje fue diseñado para golpear en un punto sensible: soberanía, intervención externa y legitimidad política.

La confrontación no se limitó al PRI.

Montiel también arremetió contra exfuncionarios del Instituto Nacional Electoral que, dijo, participan ahora en organizaciones políticas opositoras y los acusó de actuar con doble discurso.

En el fondo, Morena utilizó la conferencia para trazar una línea de batalla: por un lado, desacreditar las denuncias internacionales de sus adversarios; por el otro, mantener vivos los expedientes, señalamientos e investigaciones que rodean a figuras opositoras.

La dirigencia partidista dejó ver que esta ofensiva no será solamente discursiva.

Al mismo tiempo que atacó a Moreno, Morena anunció que continuará con sus Asambleas Informativas en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, una estrategia con la que busca mantener presencia en territorio y movilizar a sus estructuras.

La primera etapa concluirá el último fin de semana de agosto, antes del informe presidencial previsto para septiembre.

Después de las fiestas patrias, las asambleas volverán a ponerse en marcha y se extenderán hasta diciembre, de acuerdo con lo anunciado por Montiel.

La dirigente presumió encuentros recientes en Zacatecas y distintas alcaldías de Ciudad de México, entre ellas Gustavo A. Madero y Coyoacán, y sostuvo que el partido continuará ampliando este tipo de actividades.

El mensaje político es doble: Morena quiere disputar la conversación pública desde las conferencias, pero también desde las calles, asambleas y estructuras territoriales.

A esa estrategia se sumará otro frente: la formación de cuadros jóvenes.

El partido anunció un campamento nacional que se realizará del 27 al 30 de agosto en Palenque, Chiapas, con una previsión de 500 jóvenes de entre 18 y 29 años provenientes de siete estados.

La convocatoria incluye a Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco.

Así, mientras Morena coloca a Alejandro Moreno nuevamente bajo los reflectores y revive los expedientes que lo han perseguido políticamente durante años, también prepara su propia maquinaria para los meses siguientes.

La conferencia dejó una idea difícil de ignorar: la disputa entre Morena y el PRI ya no se desarrolla solamente en declaraciones cruzadas.

Ahora pasa por Washington, por la Cámara de Diputados, por investigaciones abiertas, por acusaciones de injerencia y por una estrategia territorial que Morena pretende sostener hasta cerrar el año.

Y, al menos por lo expresado este martes, la dirigencia morenista no parece dispuesta a quitar el dedo de esa herida.

SL
Redacción Síntesis Legislativa
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