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Sheinbaum cuestiona origen de la guerra contra el narco de Calderón

Mandataria mexicana vincula estrategia de seguridad del sexenio 2006-2012 con agencias de Estados Unidos y el operativo Rápido y Furioso.

junio 1, 2026 · admin
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Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, cuestionó este lunes 1 de junio de 2026 el diseño de la estrategia de seguridad pública ejecutada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, conocida como la «guerra contra el narco». Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria federal planteó que el despliegue operativo de las fuerzas armadas pudo haber sido dictado por agencias de inteligencia de los Estados Unidos o por la administración de Barack Obama, en lugar de ser una iniciativa soberana del entonces Ejecutivo mexicano.

El pronunciamiento gubernamental ocurre un día después de que el expresidente Calderón Hinojosa defendiera públicamente su política de seguridad en un foro organizado por el Partido Acción Nacional (PAN). El exmandatario afirmó que su gestión enfrentó dos opciones ante la problemática delictiva y que asumió el costo político de intervenir para proteger a la ciudadanía, justificando el uso de la fuerza del Estado como una medida necesaria de servicio público.

En respuesta, Sheinbaum Pardo señaló que durante el periodo de 2006 a 2012 la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) operó con un nivel de apertura total dentro del territorio nacional. La titular del Ejecutivo mexicano argumentó que este grado de intervención de las agencias extranjeras en las decisiones de seguridad interna ya había sido documentado exhaustivamente por la administración precedente de Andrés Manuel López Obrador.

Como indicador del impacto de dicha cooperación bilateral, la presidenta hizo referencia directa al operativo encubierto denominado «Rápido y Furioso», implementado por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de Estados Unidos. En este esquema, se permitió el ingreso controlado de miles de armas de fuego al país con dispositivos de geolocalización que posteriormente fueron removidos por las organizaciones criminales, derivando en homicidios de civiles y de un agente estadounidense.

La reaparición pública de Calderón Hinojosa, en conjunto con el expresidente Vicente Fox Quesada, tuvo como objetivo manifestar el respaldo político de la dirigencia panista hacia la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia «Maru» Campos Galván. Los exfuncionarios argumentaron que la mandataria estatal es objeto de una persecución política por su coordinación con agencias de seguridad extranjeras, mientras que el gobierno federal mantiene bajo protección a otros perfiles bajo sospecha.

Ante estas afirmaciones, Sheinbaum Pardo descartó que el expediente que involucra a la administración de Chihuahua responda a un diseño de carácter político, puntualizando que las indagatorias corren a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR) bajo criterios de autonomía técnica. La presidenta citó una máxima del escritor Carlos Monsiváis para calificar la postura de los exmandatarios como un ejercicio de hipocresía carente de autocrítica sobre los resultados de sus respectivas gestiones.

Los registros históricos de las operaciones bilaterales de la era Calderón se mantienen bajo análisis de las comisiones del Congreso de la Unión. La actual administración federal ha insistido en modificar los términos de la relación con las agencias estadounidenses, condicionando el intercambio de información de inteligencia al respeto irrestricto de la soberanía nacional, para evitar la repetición de esquemas de infiltración institucional como los ocurridos en el pasado reciente.