¿Te dan miedo las agujas? Escuchar tu canción favorita podría reducir el dolor de un pinchazo
Escuchar una canción favorita podría ser algo más que una forma de distraerse en el consultorio médico: también podría ayudar a reducir el dolor de un procedimiento tan común como la inserción de una vía intravenosa. Una investigación realizada en Suiza encontró que los pacientes que escucharon su música preferida durante una punción con aguja reportaron menos dolor que quienes permanecieron sin música o escucharon composiciones diseñadas para la relajación.
Los resultados, publicados en la revista científica Frontiers in Pain Research, sugieren que la música personalizada puede convertirse en una herramienta complementaria para mejorar la experiencia de los pacientes durante procedimientos médicos breves. El beneficio se observó tanto en personas que ya presentaban dolor antes de la punción como en aquellas que no tenían molestias previas.
La investigación fue encabezada por la doctora Meritxell Garcia Alzamora, consultora sénior en radiología del Hospital Universitario de Zúrich, y el doctor Andrei-Cristinel Dragnea, residente de radiología diagnóstica e intervencionista en la misma institución. Los especialistas señalaron que, aunque una punción venosa suele considerarse un procedimiento menor, la intensidad del dolor puede variar considerablemente entre las personas.
Cómo se realizó el estudio sobre música y dolor
Para analizar si escuchar música podía modificar la percepción del dolor, los investigadores reclutaron a más de 200 pacientes que necesitaban una vía intravenosa para recibir un agente de contraste durante una resonancia magnética del cerebro, la columna vertebral o la cabeza y el cuello.
Los participantes fueron distribuidos en cuatro grupos. El primero escuchó su canción o artista favorito durante la inserción de la vía intravenosa; el segundo escuchó una composición de Wolfgang Amadeus Mozart; el tercero recibió música creada específicamente para favorecer la relajación, y el cuarto no escuchó música.
Los investigadores pidieron a los pacientes que calificaran la intensidad del dolor en una escala del uno al diez antes del procedimiento, durante la inserción de la aguja y en dos momentos posteriores: 30 segundos y dos minutos después de la punción.
Este diseño permitió comparar la percepción del dolor entre las distintas condiciones musicales y observar si los posibles efectos se mantenían después de que terminara el procedimiento.
Los resultados mostraron que quienes escucharon su música favorita reportaron una reducción del dolor tanto a los 30 segundos como a los dos minutos de la inserción de la vía intravenosa. Además, las canciones con un ritmo marcado se asociaron con una disminución del dolor preexistente y del experimentado durante la punción.
Los hallazgos apuntan a que la elección personal de la música podría ser importante para conseguir un efecto favorable, en lugar de recurrir únicamente a sonidos considerados relajantes de manera general.
¿Por qué tu canción favorita podría ayudarte a sentir menos dolor?
El dolor no depende exclusivamente de la intensidad del estímulo físico. También está influido por factores como la atención, las emociones, las experiencias previas y la expectativa de lo que va a ocurrir.
Cuando una persona teme a las agujas, por ejemplo, puede anticipar la molestia y concentrarse en cada movimiento del personal sanitario. Esta atención puede aumentar la percepción del dolor o hacer que el procedimiento resulte más angustiante.
La música puede modificar parte de esa experiencia al dirigir la atención hacia un estímulo auditivo, activar recuerdos y generar emociones que compitan con la percepción de la molestia. Una canción conocida y apreciada también puede producir una sensación de familiaridad y control en una situación que algunas personas consideran estresante.
En este sentido, la música favorita podría funcionar como una forma de distracción emocional y sensorial. Su efecto no implica que la aguja deje de provocar un estímulo doloroso, sino que el cerebro puede procesar esa experiencia de manera diferente.
El ritmo también podría desempeñar un papel. De acuerdo con los resultados del estudio, las canciones rítmicas se asociaron con una reducción del dolor previo y del dolor durante la punción. Sin embargo, los hallazgos no permiten establecer que cualquier canción rápida o rítmica produzca necesariamente el mismo beneficio en todas las personas.
La respuesta individual es importante: una melodía que resulta agradable y tranquilizadora para alguien puede generar indiferencia o incomodidad en otra persona.
Mozart también mostró beneficios, pero la música de relajación no destacó
Uno de los resultados más llamativos fue la diferencia entre los tipos de música utilizados. Según Garcia Alzamora, de las cuatro condiciones evaluadas, la música favorita de los pacientes y las composiciones de Mozart fueron las únicas que mostraron un efecto positivo sobre el dolor.
No obstante, los beneficios de Mozart fueron más limitados: el alivio significativo se observó en los pacientes que ya presentaban dolor antes de la punción. En cambio, la música elegida por los propios participantes mostró efectos favorables tanto en personas con dolor preexistente como en aquellas sin molestias iniciales.
La música diseñada específicamente para la relajación tuvo resultados similares a los de no escuchar música. Los investigadores plantearon que sus características habituales, como un ritmo lento, un volumen bajo y pocas variaciones dinámicas, podrían haber hecho que algunos pacientes dejaran de prestarle atención.
Esta explicación es una hipótesis sobre los resultados, no una demostración de que la música tranquila sea ineficaz en todas las circunstancias. El efecto de una intervención musical puede depender de las preferencias individuales, el contexto clínico y el tipo de dolor que se busca aliviar.
La comparación también refuerza una idea práctica: para algunas personas, escuchar una canción que conocen y disfrutan podría ser más útil que recibir una selección musical genérica preparada con el objetivo de relajarlas.
¿Puede la música ayudar en otros procedimientos médicos?
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advirtieron que todavía es necesario estudiar si la música puede reducir el dolor durante intervenciones más largas o intensas.
La investigación se concentró en una punción venosa, un procedimiento breve que puede resultar doloroso para algunas personas, pero que no representa todas las situaciones clínicas. Por ello, no es posible asegurar que el mismo efecto se produzca durante una cirugía, una intervención dental u otros procedimientos que generan molestias de mayor duración.
Los autores también señalaron que futuras investigaciones deberían comparar el efecto de la música con otras formas de acompañamiento, como conversar con el paciente durante el procedimiento. La presencia de otra persona, una explicación tranquilizadora o una interacción amable también pueden ayudar a disminuir la ansiedad y desviar la atención del estímulo doloroso.
Además, sería necesario evaluar cuánto influyen las preferencias musicales, el volumen, el ritmo y las condiciones emocionales de cada participante para comprender mejor qué características contribuyen al alivio.
Por ahora, la evidencia de este estudio respalda el posible uso de la música personalizada como una estrategia complementaria, sencilla y de bajo costo para mejorar la experiencia de determinados procedimientos médicos. No sustituye los tratamientos analgésicos cuando son necesarios ni garantiza que el pinchazo deje de doler, pero puede ofrecer una alternativa accesible para quienes sienten ansiedad ante las agujas.
La próxima vez que necesites una extracción de sangre o una vía intravenosa, preguntar si puedes escuchar tus canciones favoritas podría ser una opción útil. Elegir una melodía que disfrutes quizá no elimine la molestia, pero podría ayudarte a vivir el procedimiento con menos dolor.


